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17 noviembre 2010

LA ALCUBILLA. PAISAJE MÁGICO.

Me lo dijo el Sr Alcalde, que lo saludé en el Mirasierra, ya estaba en el Blogs del  Sr. Concejal de Cultura, pero aquí fallaba lo que “más vale una imagen que mil palabras”, porque la imagen tenía que ser en directo.

Me acerqué por debajo de la Piedra Escurridera, camino de la Picoza, y el entorno ha quedado muy bien; muy cerca de Baños, con mesas y fogones, con espacio para aparcar, con una rehabilitación de la alcubilla, el pozo, los canales descubiertos, y la información sobre magnifico cartel, y el entorno de quininos.

El espacio rescatado invita a pasear, a leer, a pensar, a meditar, yo diría que a rezar: el nuevo pilar, blanco que destaca desde lejos, el ruido del agua, esa gota a gota, tan relajante, en el entorno del aire libre, tan árabe, el olor, la tierra mojada de estos días, el verde de la hierba creciendo.

Precioso y a un paso del pueblo, si se quiere dar un paseo, que es muy grato, para todas las edades.

Siempre lo digo y no me cansaré; respetemos estos rincones con encanto, mantengamos la limpieza, y asi todos y siempre podremos disfrutarlos.

Enhorabuena para el Ayuntamiento y  a la Concejalía responsable.

DMC
LA CASA DE MIS TATARABUELOS CATALINA Y JOAQUIN
Casona mis Tarabuelos

Siento pena al pasar, y lo hago varias veces al día, por la casa de mis tatarabuelos Doña Catalina Josefa del Mármol Salido, y Don Joaquín Jiménez y Pérez de Vargas, por la situación ruinosa del inmueble.

Tatarabuelo Joaquín

Estuve en muchas ocasiones allí cuando vivía mi tío Don Joaquín Jiménez Brull, su padre Don Bernardo era hermano de mi bisabuela Juana, que se casó con el primer Muñoz-Cobo llegado a Baños, Don Diego Muñoz-Cobo Arredondo.


Tío Joaquín casó con tía María Nieves, y un años, que estaba en Baños recogiendo la aceituna de mis padres, con 17 años en 1961, estuve cenando bastantes noches en su casa. Yo estaba solo en la casa de la plaza

Una Casa grande, de labor, con cuadras y patios, graneros y despensas, bodega y pozos, con varias escaleras y cocinas. Eran muy cariñosos. Cuando llegó la noticia de su muerte en accidente, en la curva de Villalgordo, en representación de la familia me desplace al cementerio de Jaén, con otros amigos de la casa, a hacernos cargo del cadáver y tomar las decisiones de esos momentos.


Por eso no deja de darme una honda pena, el ver la casa herida de muerte, donde quedaron tantos y tantos de mis recuerdos.
DMC