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14 septiembre 2010

LA  EXALTACION DE LA SANTA CRUZ

Este día nos recuerda el hallazgo de la Santa Cruz en el año 320, por parte de Santa Elena, madre de Constantino. Más tarde Cosroas, rey de Persia se llevó la cruz a su país. Heraclio la devolvió a Jerusalén. 

El cristianismo es un mensaje de amor. ¿Por qué entonces exaltar la Cruz? Además la Resurrección, más que la Cruz, da sentido a nuestra vida.   Pero ahí está la Cruz, el escándalo de la Cruz, de San Pablo. Nosotros no hubiéramos introducido la Cruz. Pero los caminos de Dios son diferentes. Los apóstoles la rechazaban. Y nosotros también.


Las Fiestas de los Esclavos se celebraban a Jesus del Llano, tal día como hoy 14 de septiembre, como había instituido  en la escritura de capellanía fundada por  el insigne paisano, canónigo de la Santa Iglesia Catedral de Jaén, doctor don Pedro García  Delgado en diciembre de 1686.

Cristo de la Laguna
En la ciudad de la Laguna es el  “Día del Cristo”, el Cristo es el Santísimo Cristo de La laguna. De esta cofradía  de la Esclavitud, es Hermano Mayor  Honorario y Perpetuo Su Majestad el Rey Don Juan Carlos I. Este año de 2010, ha sido el Presidente del Gobierno Canario, el designado por la Casa Real, para que represente a S.M.


La Cruz es fruto de la libertad y amor de Jesús. No era necesaria. Jesús la ha querido para mostrarnos su amor y su solidaridad con el dolor humano. Para compartir nuestro dolor y hacerlo redentor. 

Jesús no ha venido a suprimir el sufrimiento: el sufrimiento seguirá presente entre nosotros.


Tampoco ha venido para explicarlo: seguirá siendo un misterio. Ha venido para acompañarlo con su presencia. En presencia del dolor y muerte de Jesús, el Santo, el Inocente, el Cordero de Dios, no podemos rebelarnos ante nuestro sufrimiento ni ante el sufrimiento de los inocentes, aunque siga siendo un tremendo misterio.


Jesús, en plena juventud, es eliminado y lo acepta para abrirnos el paraíso con la fuerza de su bondad: "En plenitud de vida y de sendero dio el paso hacia la muerte porque El quiso. Mirad, de par en par, el paraíso, abierto por la fuerza de un Cordero" (Himno de Laudes).

En toda su vida Jesús no hizo más que bajar: en la Encarnación, en Belén, en el destierro. Perseguido, humillado, condenado. Sólo sube para ir a la Cruz. Y en ella está elevado, como la serpiente en el desierto, para que le veamos mejor, para atraernos e infundirnos esperanza. Pues Jesús no nos salva desde fuera, como por arte de magia, sino compartiendo nuestros problemas.


Jesús no está en la Cruz para adoctrinarnos olímpicamente, con palabras, sino para compartir nuestro dolor solidariamente.   Pero el discípulo no es de mejor condición que el maestro, dice Jesús. Y añade: "El que quiera venirse conmigo, que reniegue de sí mismo, que cargue con su cruz y me siga". Es fácil seguir a Jesús en Belén, en el Tabor. ¡Qué bien estamos aquí!, decía Pedro. En Getsemaní se duerme, y, luego le niega.   


"Sube a mi Cruz. Yo no he bajado de ella todavía" (El Señor a Juan de la Cruz). No tengamos miedo. La Cruz es un signo más, enriquece, no es un signo menos. El sufrir pasa, el haber sufrido -la madurez adquirida en el dolor- no pasa jamás. La Cruz son dos palos que se cruzan: si acomodamos nuestra voluntad a la de Dios, pesa menos.


Si besamos la Cruz de Jesús, besemos la nuestra, astilla de la suya.   Es la ambigüedad del dolor. El que no sufre, queda inmaduro. El que lo acepta, se santifica. El que lo rechaza, se amarga y se rebela.

Himno de Laudes

Brille la cruz del Verbo luminosa,
Brille como la carne sacratísima
De aquel Jesús nacido de la Virgen
Que en la gloria del Padre vive y brilla.
Gemía Adán, doliente y conturbado,
Lágrimas Eva junto a Adán vertía;
Brillen sus rostros por la cruz gloriosa,
Cruz que se enciende cuándo el Verbo expira.
¡ Salve cruz de los montes y caminos,
junto al enfermo suave medicina,
regio trono de Cristo en las familias,
cruz de nuestra fe, salve, cruz bendita!
Reine el señor crucificado,
Levantando la cruz donde moría;
Nuestros enfermos ojos buscan luz,
Nuestros labios, el río de la vida.
Te adoramos, oh cruz que fabricamos,
Pecadores, con manos deicidas;
Te adoramos, ornato del Señor,
Sacramento de nuestra eterna dicha.  Amén


Señor, Dios nuestro, que has querido salvar a los hombres por medio de tu Hijo muerto en la cruz, te pedimos, ya que nos has dado a conocer en la tierra la fuerza misteriosa de la Cruz de Cristo, que podamos alcanzar en el cielo los frutos de la redención. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
(Evangelio.org)
DMC
EL MERCADO DE O GROVE. LA PESCADERA: UN BODEGÓN

Siempre me ha gustado visitar los mercados en las ciudades que vivo y en las que visito. Aquí en Santa Cruz, es la Recova, asi se le denomina, es impresionante su patio lleno de flores, colorido y olor, junto con un sin fin de visitantes, extranjeros en la mayoría, que se aran, hablan con los de los puestos y hacen fotografías.

En el de L a laguna, es la verdura, bien colocada y lustrosa; en Marraquech, las especies, y su olor profundo, se masca y se respira, además de ese mundo musulmán, de regateos, y medias palabras.

El  de O Grove es el pescado y el marisco sobre todo, lo más llamativo, y era una alegría ver esos puestos, con el pescado: abadejo, besugo (siempre caro), bonito del norte, cabracho, dorada, gallo, jurel, lenguado, tanbien de los ams caro, la lubina, el mero, el rey del mar, asi dice el refrán “de la mar el mero y de la tierra el cordero” a 30 euros kilo, la merluza de pincho impresionante. La palomera, el rape tan feo y tan rico si se sabe preparar (pichin le llaman en Asturias), el rodaballo, el sargo o el gallo. Una variedad y una calidad, que daba gusto verlos en los pestos de pescado, además de la sardina, tan rica a la plancha o a la brasa, como se suele tomar allí,

En mariscos también los ojos se iban. Almejas, famosas las de Carril, berberechos, mas caro que la almeja a 18 euros, el Bogavante (un arroz con bogavante es algo exquisito, lo tome una vez en “Loliña” de Carril, y la verdad que es difícil de olvidar); el buey, el camarón gallego que es muy caro, estaba a 30 euros y el centollo, abierto y preparado con vino blanco en Asturias con sidra, es lato excelente, la cigala viva en las cestas, cocida o a la plancha, las navajas riquísimas y limpias, y el rey del sabor, del riesgo y del precio, 

El percebe, entre 80 euros y 40 según el tamaño; la nécora de sabor entre alga y mar profundo, las vieras, de la concha del peregrino, santiaguiños y zamburiñas, pulpo, que tengo entendido que viene mucho de la bahía de Boston, en Estados Unidos, porque las Rías no dan lo que consume, y el mejillón de la tierra, las bateas se ven por todas partes, al vapor, a la marinera, en vinagreta, de todas formas está muy rico, y las ostras, afrodisiacas según decían los romanos, con un poquito de limón y un buen vino de acompañamiento.

Variedad y calidad y precio, es pescado y el marisco es caro; el trabajo es duro, pero compensa darse alguna vez un pequeño capricho, sobre todo si se comparte con amigos y familiares.

Galicia es el mar y el mar hace que sea Galicia, las Rías, los puertitos, las ensenadas y calitas, las costas agrestes o suaves. Las playas limpias, pero de aguas frías. Para pasear, y tomar el sol, o contemplar las gaviotas que se te  acercan o el color del mar  de un  azul,  que parece irreal, pero que es el que contemplas sircado por la espuma blanca y rizada. Galicia

DMC